Eso de que "el acto de un instante puede determinar la pesadumbre de toda una vida", no lo conoció Aparecida en los libros de frases celebres, sino por la realidad misma. Estudiaba un curso de técnicas agrícolas cuando una decisión equivocada le cambió la vida.
_ Atravesaba por momentos de mucha necesidad económica para sacar adelante a mis hijos y no me detuve a pensar, siquiera por un momento, las terribles consecuencias_
Mientras cursaba sus estudios alguien le propuso “un negocio redondo” que consistía en trasladar siete kilos de cocaína desde Brasil hasta Madrid. Sólo pensó en que sus aprietos económicos más esenciales se resolverían en pocos días.
Al llegar al aeropuerto de Barajas fue detenida y hace diez meses se mantiene en prisión preventiva, con una petición fiscal de quince años por tráfico de drogas, tipificado en el código penal de España entre los delitos de daños a la salud pública.
_ En la vida me había sucedido nada igual_ Señala Aparecida_ La cárcel era algo tan lejano para mí, que nunca imagine estar aquí . Me ha separado de mis hijos y el resto de la familia. No tengo la más mínima idea de cuándo podré verlos nuevamente. El daño que les he hecho al dejarlos abandonados cuando más falta le hago, es algo que no se puede pagar con todos los tesoros del mundo. Pero lamentablemente, no es posible retroceder el tiempo_
En nuestra charla, Aparecida no puede ocultar esa tristeza que la oprime y que nos afirma, la tendrá con ella por el resto de sus días.
Para calmar el dolor y mantener ocupada su mente, esta mujer de mediana estatura y piel color canela, se apoya en el trabajo como manual de la residencia médica y en sus ratos libres practica bailes típicos brasileños junto a otras chicas del Centro.
Aparecida nació hace 30 años en Bahía, una ciudad al noroeste del Brasil, y sus padres la llamaron así por la Virgen. Ella es la más pequeña de dieciséis hermanos. El padre trabajaba como fusilero de la Marina brasileña, mientras la madre combinaba sus labores de ama de casa con la decoración de vajillas en una fábrica de porcelana. Su hermana mayor se encargaba de atender la prole.
Aparecida recuerda con ternura aquel barrio donde creció con el cariño de sus hermanos y su afición a jugar al fútbol, por el que en más de una ocasión se ganó el apodo de marimacho A los 14 años abandona los estudios y contrae matrimonio con Clever, con el que tiene 3 hijos; Aluska, de trece años, Gustavo de 11 y Abestón de 9.
La vida con Clever transcurrió normal. El dirigía un pequeño negocio familiar de vinos caseros y ella cuidaba de los niños y el hogar…Pero no duró. Unos años después, descubre que Clever mantenía relaciones estables con una de sus mejores amigas de la infancia y deciden separarse.
A partir de entonces emprende una tenaz lucha por mantener la estabilidad de los estudios de sus hijos, por lo que se empleó de camarera y vendedora de artesanía. Un tiempo después se traslada a Sao Paulo, segunda ciudad en importancia del país, para trabajar como cuidadora de niños.
En ese tiempo conoce a Domingos, un ciudadano de Angola, que le invita a viajar con él a Luanda, su capital, y queda prendada de ella.
_ Cuando visite Angola quede gratamente impresionada por esa gente. A pesar de la grave situación económica y los destrozos de la guerra, se mostraban alegres y con muchas ansias de vivir. Creo que bailaban hasta con el sonido del tiroteo y las bombas_.
Cuando regresa a su país, Aparecida vuelve a su ciudad de origen y trabaja durante un año como secretaria en un despacho de Abogados.
Esta mujer de andar tranquilo, pero fuerte carácter, nos refiere que siempre quiso estudiar la carera de derecho, pero era sólo una ilusión, como la de querer alcanzar el cielo.
_ En mi país, los pobres no podemos estudiar en la Universidad. Eso es un privilegio para los que tienen dinero. Cuesta mucho estudiar en Brasil_.
Finalmente, con la ayuda de un conocido comienza el curso de técnicas agrícolas. Unos días después ese mismo conocido es quien le propone hacer el viaje a Madrid por unos pocos dólares que, según él le arreglarían la vida.
_ La cárcel es pesada. Es tiempo perdido de la vida. Es desatención a los hijos y a la familia. Pero ya no se puede remediar. Hay que buscar alternativas para hacerla menos pesada y llevadera, aunque estoy segura, ese peso lo llevaré toda la vida_.
“El acto de un instante puede determinar la pesadumbre de toda una vida”, no la conoció Aparecida por los libros, sino por la realidad misma.
Entrevista realizada por Josefa Buzzi el 23 de mayo de 1997 en la antigua cárcel madrileña de Carabanchel.
27 feb 2008
Aparecida
24 feb 2008
La "Opinión del Pueblo"
..."cuidadito, que estoy aquí, vivito y coleando"
Una prueba de ello es que una vez dada la noticia de la renuncia de Fidel... se dejó correr el tiempo, y una vez recogidas las espectativas... !paff!... aparece su máximo líder con lo mismo... _Eh...cuidadito que estoy aquí, vivito y coleando-.Ahí esta ese misterio cubano que trae de cabeza a los más osados analistas... ¿Cómo es posible, que con la situación precaria en que viven los cubanos... aún continúen defendiendo un sistema de prometedora esperanza, intermitentes bonanzas y un final de ruina total, no sólo económica síno en lo social, que es en mi opinión lo más significativo?
Aún hoy, despues de casi 14 años de exilio, y a pesar de todo, siento nostalgia por esa causa por la que luchamos desintersadamente, aportando horas voluntarias en los campos de caña, en las fábricas , en las milicias, y siempre con el racionamiento presente de un cuarto de manteca por persona al mes... y los tres metros de tela para un vestido, etc.
Creo que esa nostalgia...es la que hace a los cubanos permanecer en ese inmovilismo... en esa espera paciente a que "su gobierno" tome la iniciativa y de forma gradual y bien pensada dirija sus pasos para acabar con la centralización generalizada de la economía, y finalmente aplique una economía de mercado donde los cubanos puedan dar riendas sueltas a sus iniciativas económicas sin represión.Por otra parte, en el interior de cada cubano, esta ese miedo al enfrentamiento con su vecino de al lado, ese latente temor a las confrontaciones familiares y de barrio, por la permanente vigilancia de unos a otros que implantó el "Sistema Socialista "a traves de los años y que de no hacerse las cosas bien... puede desencadenar fenómenos sociales impredecibles.
No se puede menospreciar el hechco de que durante todos los años de gobierno, estuvo presente la censura informativa de todo aquello que pudiera venir del exterior con ideas diferentes a las del Sistema en el país. Fidel ha mantenido el controk de todos los medios de comunicación y un sistema de propaganda ideológica que por mucho que se intente obviar, ha calado en la sociedad... y está ahí.
Los cubanos conocemos con certeza esa mezcla de situaciones que nos han llevado a convivir con la doble moral imperante. Quiero que todo cambie... pero tengo miedo a lo que puede pasar... voy a esperar a ver qué pasa..." No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista".Podría contar infinidad de anáecdotas, pero es imposible. Recuerdo una ocasión que visite un central azucarero en la provincia de Cienfuegos. Lo dirigía un ingeniero agrícola que había ocupado diferentes cargos de dirección en el Ministerio de la Agricultura. En un principio fue cauto y reservado.. .pero a medida que transcurría la entrevista fue subiendo el tono hasta decirme, que por exponer un informe sobre la precariedad de la agricultura y la necesidad de tomar determinadas medidas... fue sustituído inmediatamente de su cargo.
Así ha sido siempre, así es y así seguirá mi país... si hoy, en esa reunión de los 614 diputados electos en enero no deciden su voto hacia un representante que responda a la espectativa de los cubanos.
Muchos analistas y medios de prensa apuntan a Raúl Castro como el candidato seguro. Ojalá este pronóstico no se cumpla. Si bien es cierto que Raúl a partir de los años 80 desarrolló las Empresas Mixtas e intentó una mayor productividad en la agricultura, la realidad es que al final, las cuentas no salen y todo a ido a peor.Estos diputados, conocen como yo, que la reunión de militantes a un Congreso del Partido Comunista Vietnamita, que tenía un programa pre-elaborado, durante su desarrollo cambió. La juventud tomó la palabra y convenció con sus argumentos. A partir de entonces, aunque continuó y continúa en el Poder el Partido Comunista, los cambios hacia una liberalización de la economía y reformas sociales produjeron cambios espectaculares.
Es un buen referente para los cubanos. Vietnam, con estas reformas cambió totalmente y de estar en las estadísticas de la ONU como uno de los países más pobres del mundo se convirtió en menos de 5 años en el mayor exportador de arroz del planeta.
Los cubanos, con las ganas, la necesidad y el espíiritu creador que le caracteriza, pueden impulsar la economía del país en tiempo record... el tema social levará su tiempo, pero estoy segura se recuperará también.
Sería lamentable, que los diputados dejen pasar esta formidable oportunidad de cambios, de esperanza ... y que son conscientes ellos mismos, de que sus compatriotas esperan con ansiedad en lo más íntimo de sus almas esos cambios... y ojalá que así sea.
Que sirva la "Opinión del Pueblo" para de una vez y por todas sea escuchada y materializada sus ilusiones y esperanzas.
Comentario publicado en Madrid por Josefa Buzzi, 23 de febrero de 2008.
23 feb 2008
Antonia
Con Antonia me pasó como con la nieve de este invierno; la vi llegar apacible y tranquila, con sus brillantes ojos negros conquistando las cuerdas de su guitarra para emitir ese sonido gitano que lo copa todo, nos estremece e impulsa a las palmadas, comprometiéndonos con su canto de tristeza oculta.
Tiene 35 años y es miembro de una familia gitana de “La Virgen del Camino", barrio situado a unos 13 kilómetros de la ciudad de León, en la región de Castilla.
Con doce años y sin alcanzar el tercer grado, Antonia asume la responsabilidad del cuidado de su padre y diez hermanos para que su madre trabajara de doméstica y así ayudar al sustento de la familia,
_ Era una situación desesperada _ comenta_ porque en nuestro chabolo no había electricidad ni agua corriente. Imagínese que para lavar en el río, tenía que romper el hielo a cantos._
Se casó a los dieciséis años con José Luis, un chaval de su misma edad con el que ha tenido cinco hijos, que oscilan entre los diecisiete y tres años de edad.
Esta mujer, de frágil figura, relata pasajes de su vida entre accidentados suspiros y lamentos.
_ Un tiempo después, mi marido se fue de casa dejándome sola con tres niños y uno en camino; pase mucho, mucho._ Afirma_.
_Por temporadas recogía patatas y uvas. El resto del año ni hablar de encontrar trabajo_.
Antonia alza su cara, mira al cielo y levanta sus brazos en señal de alabanza y su voz brota nuevamente con naturalidad.
_Gracias a Dios que el párroco del pueblo me ayudaba diariamente con dos cajas de leche y cuatro barras de pan. Nunca olvidaré _ enfatiza_, aquel gesto de regalarle a mi hija la cartilla de su primer día de colegio._
Dice Antonia que luego de regresar su marido a casa, ya con el vicio de consumir y vender drogas, la contagió a ella también, sin tener conciencia de la gravedad del asunto, ni violación de leyes; sólo veía que sus hijos podían comer dos o tres veces al día, se ponían ropa y zapatos y hasta le compró una tele.
_ Mi verdadera pesadilla comenzó en ese momento_ afirma_ los gitanos mayores me miraban como si fuera una bruja y en poco tiempo me expulsaron de mi chabola y la comunidad... Recuerdo que fui a vivir a una casa de campaña a la orilla de un río, donde calentaba a mis hijos con fogatas y rescoldos, yo sola, porque mi marido ya estaba preso_.
Con gesto de amargura en el rostro, Antonia recuerda esos años de penuria.
_ Yo también fui condenada en la misma causa de mi marido, pero como tenía mis hijos chicos y uno recién nacido, escapé de la justicia y he estado rodando con ellos a cuestas tres largos años._
Ahora, esta mujer gitana cumple prisión y en nuestro diálogo no deja de mencionar su pesar por abandonar los estudios siendo niña y cómo sufre por sus cinco hijos que efrentan solos ese mismo medio social en el que ella vivió y por el que está recluída.
Pero también dice tener fe en Dios y pide con todas sus fuerzas que sus hijos sean hombres de bien y nunca pasen por las experiencias de ella.
Mientras tanto, Antonia sigue allí, apacible y tranquila, como la nieve de este invierno, conquistando las cuerdas de su guitarra para emitir ese sonido gitano que lo copa todo, nos estremece e invita a las palmadas, comprometiéndonos con su canto de tristeza oculta.
Entrevista realizada por Josefa Buzzi en la ya desaparecida prisión de Carabanchel, el 10 de enero de 1997.
