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12 feb 2008

Mi querido " Cayo Mambí "

No es posible que escriba en mi blog sin decir algo de mi pueblo del alma, Cayo Mambí , hoy municipio Frank País.

Es una de las zonas de Cuba de terreno ondulado, aunque también predominan pequeñas alturas. Tiene tres bahías y muy hermosas playas sin explotar. Siempre se ha considerado que la red hidrográfica de la zona es importante. Tiene una extensión territorial de 515 kilómetros cuadrados con más de 28 000 habitantes. Limita al norte con el Océano Atlántico; al Este con el municipio de Moa; al sur con el municipio de Sagua de Tánamo y la provincia de Guantánamo, y al oeste con el municipio de Mayarí.

El asentamiento de sus primeros habitantes comienza en el siglo XVIII y como la gran mayoría de los pueblos de Cuba, sus habitantes han estado presentes en todos los procesos históricos del país. Pero fue en la guerra del 68 en la que precisamente por el apoyo incondicional brindado por los vecinos a los mambises hizo que este lugar se conociera por Cayo Mambí. Muy pronto sus habitantes comenzaron la explotación de productos que sirvieran al comercio internacional.

En un principio el cultivo del plátano incrementó considerablemente la población de la comarca hasta que se pasó al azúcar, estableciéndose así el central azucarero "Tánamo". A partir de entonces todo el territorio fue dedicado al cultivo de la caña y su azúcar refinado la especialidad de esa industria hasta hace muy poco tiempo que finalmente, por la situación económica del país destruyeron el Central.

En ese pueblo nacieron mis padres, mis hermanos y yo. Allí aprendí a leer con Ana, esa maestra de varias generaciones y que estoy segura todos la recuerdan con cariño. Allí pase esos períodos de niñez y adolescencia de los que guardo inolvidables recuerdos. Cuando conocí la noticia del cierre definitivo del Central, me embargó la nostalgia .

No es posible imaginar a mi querido pueblo, Cayo mambí, sin sus interminables cañaverales , el ruido de las locomotoras de vapor, el pito de la sirena anunciando el cambio de turno de los obreros, sus calles llenas de ‘bagacillo’ y su penetrante olor a miel de purga. Así recuerdo a mi querido pueblo " Cayo Mambí" al que siempre tengo en mi corazón y mi pensamiento.

Madrid, 14 de febrero del 2008

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