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2 mar 2008

Emigración e Inmigración (II)

Lo que no responde a la razón es que con el nivel de conocimiento de la sociedad actual, políticos y gobernantes con fines electorales o no, identifiquen la inmigración con el mal.

"No soy de aquí, ni soy de allá, no tengo edad ni porveniry ser feliz es mi color de identidad".
Canción de Alberto Cortés


Esta noche he visto por casualidad “Madrileños por el Mundo", un programa que emite la emisora local Tele Madrid en la que suelen entrevistar a sus compatriotas en cualquier parte del mundo donde se encuentren, con el propósito, entiendo yo, de resaltar el buen hacer de los mismos en otras tierras.

En el programa de hoy entrevistaron a una joven madrileña que trabaja en la escuela privada más cara de Ginebra, Suiza. Allí un curso al año cuesta la friolera de no menos de 9 millones de las antiguas pesetas, más de 54 mil euros, las que por cierto, pagaron sus padres para que estudiara allí. A juzgar por los 5 idiomas que domina la chica y la responsabilidad que ocupa en el colegio, es comprensible que al terminar sus estudios la captaran para la plantilla de un centro para “pocos”.
Pero lo más significativo en esta entrevista, es que la joven era de piel negra. Sus padres son de Mali, emigraron a España y aquí nació ella.

En varias ocasiones he visto el programa, que mediante entrevistas personales comentan cómo se integran en el día a día a las costumbres y culturas del lugar donde se encuentran.

Se han entrevistado ingenieros, técnicos, empresarios, profesores, estudiantes, etc. Espero que en alguna ocasión visiten algunos de los madrileños que guardan prisión en cárceles de países extranjeros, o los que mendigan en grandes ciudades…o simplemente uno que haya emigrado por no poder pagar la hipoteca de su piso…o cualquier otro que este desempleado, aunque lo dudo, porque no debe ser el objetivo del programa.

El espacio dura poco y creo que se emite semanalmente…pero no importa, para mí es suficiente. Como las grandes obras, quizás ni siquiera sus realizadores son capaces de percibir la trascendencia del mismo, desde el punto de vista social y digo por qué:

El de hoy por ejemplo destacaba cómo una hija de emigrantes era capaz de estudiar en una escuela para “pocos”, por lo que cuesta en dinero, y por su inteligencia ingresar en una plantilla privilegiada.

El otro entrevistado, un biólogo aburrido de los laboratorios, se fue al mismísimo corazón de Europa a montar una empresa turística especializada en baños termales y visitas a las magníficas montañas suizas de más de 4 000 metros de altura. Y allí estaba el hombre, con su familia y tan feliz.

No es necesario profundizar en estadísticas o estudios que expliquen el fenómeno de la emigración. Basta con observar el día a día de cualquier ciudad del mundo para comprobar que este fenómeno es universal.

Los filósofos de la sociedad han bautizado el bien y el mal como una cuestión moral de los fenómenos sociales y de la conducta de las personas.”Si un objeto dado es un bien, posee un valor positivo para el hombre. Lo contrapuesto al bien es el mal, o sea, todo cuanto posee un valor social negativo”.

Afortunadamente, en la sociedad existe más el bien que el mal y cada país cuenta con las infraestructuras, en mayor o menor medida según sus posibilidades y recursos, para enfrentar y combatir el mal en todas sus manifestaciones.

Lo que no responde a la razón, es que con el nivel de conocimiento de la sociedad actual, políticos y gobernantes, con fines electorales o no, identifiquen la inmigración con el mal. Cada individuo es diferente a otro y cada uno debe ser juzgado por su actitud en la sociedad, como también debe cumplir con sus obligaciones, y la par se deben respetar sus derechos...

! Hala Tele Madrid!, por un programa que reconoce el buen hacer de emigrantes españoles por todo el mundo, y les exhorto a que también entrevisten a los que no son tan prósperos pero que existen y están ahí, y a los malos... según el concepto filosófico.

Josefa Buzzi, Madrid, 1 de marzo 2008

1 mar 2008

Emigración e Inmigración (I)

Iniciar un nuevo proyecto de vida merece respeto y aceptación como recibieron nuestros antecesores

En Cuba hay un viejo refrán que dice “El que no tiene de Congo, tiene de Carabalí”, en alusión a la gran mezcla de razas que hay en el país, pero principalmente entre la raza negra africana y la blanca de nuestros colonizadores, porque los nativos indios desaparecieron de un plumazo. Pero luego llegaron entre otros, los italianos y los sirios.

Yo tengo una mezcla de todos. Mis abuelos maternos eran de Siria él y española ella. Los paternos de Italia él… y mi abuela debió ser del Congo por el color de su piel.

Mi abuelo “el moro” como cariñosamente le llamaban en el pueblo, desembarcó en Cuba en el año 1905, como parte de ese ejército de inmigrantes que se desplazó a América en 1870 buscando un mundo mejor.

Mi abuela Fela llegó por esos años de la mano de sus padres que eran asturianos. Fueron con la idea de hacer capital y regresar…pero al final se quedaron definitivamente allí.

Mi abuelo Tito era siciliano…pero no mafioso. También llegó a Cuba siendo un niño con sus padres a principios del siglo XX. Y mi abuela Joaquina debió venir del Congo por su color de piel mestiza y los más de cien años de vida que tuvo.

Desde finales del año 1800 y hasta 1933, Cuba mantuvo una política migratoria de puertas abiertas para favorecer el desarrollo integral del país y en especial la industria azucarera, aunque en el 1925 este flujo disminuyo.

La historia se repite, pero a la inversa, ahora, casi un siglo después de mis abuelos emigrar de Europa a Cuba, emigro yo a una Europa próspera y desarrollada. Vivir para ver.

Ayer emigraron nuestros progenitores, hoy emigramos nosotros y aunque han cambiado los tiempos, su esencia es la misma…”buscar una vida mejor”. La migración no es una opción asumida de pocos, ni de personas desesperadas como suele decirse. Está demostrado que la migración es una opción de vida para millones de personas de todo el mundo.

El hecho de que en estos tiempos muchas personas nos desplacemos desde nuestro lugar de origen a otro país para iniciar un nuevo proyecto de vida, merece respeto y aceptación como el que recibieron nuestros progenitores, porque como bien dice el refranero cubano “El que no tiene Congo, tiene de Carabalí”.

Josefa Buzzi, Madrid, 29 de febrero 2008.

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