27 feb. 2008

Aparecida

Eso de que "el acto de un instante puede determinar la pesadumbre de toda una vida", no lo conoció Aparecida en los libros de frases celebres, sino por la realidad misma. Estudiaba un curso de técnicas agrícolas cuando una decisión equivocada le cambió la vida.

_ Atravesaba por momentos de mucha necesidad económica para sacar adelante a mis hijos y no me detuve a pensar, siquiera por un momento, las terribles consecuencias_

Mientras cursaba sus estudios alguien le propuso “un negocio redondo” que consistía en trasladar siete kilos de cocaína desde Brasil hasta Madrid. Sólo pensó en que sus aprietos económicos más esenciales se resolverían en pocos días.

Al llegar al aeropuerto de Barajas fue detenida y hace diez meses se mantiene en prisión preventiva, con una petición fiscal de quince años por tráfico de drogas, tipificado en el código penal de España entre los delitos de daños a la salud pública.

_ En la vida me había sucedido nada igual_ Señala Aparecida_ La cárcel era algo tan lejano para mí, que nunca imagine estar aquí . Me ha separado de mis hijos y el resto de la familia. No tengo la más mínima idea de cuándo podré verlos nuevamente. El daño que les he hecho al dejarlos abandonados cuando más falta le hago, es algo que no se puede pagar con todos los tesoros del mundo. Pero lamentablemente, no es posible retroceder el tiempo_

En nuestra charla, Aparecida no puede ocultar esa tristeza que la oprime y que nos afirma, la tendrá con ella por el resto de sus días.

Para calmar el dolor y mantener ocupada su mente, esta mujer de mediana estatura y piel color canela, se apoya en el trabajo como manual de la residencia médica y en sus ratos libres practica bailes típicos brasileños junto a otras chicas del Centro.

Aparecida nació hace 30 años en Bahía, una ciudad al noroeste del Brasil, y sus padres la llamaron así por la Virgen. Ella es la más pequeña de dieciséis hermanos. El padre trabajaba como fusilero de la Marina brasileña, mientras la madre combinaba sus labores de ama de casa con la decoración de vajillas en una fábrica de porcelana. Su hermana mayor se encargaba de atender la prole.

Aparecida recuerda con ternura aquel barrio donde creció con el cariño de sus hermanos y su afición a jugar al fútbol, por el que en más de una ocasión se ganó el apodo de marimacho A los 14 años abandona los estudios y contrae matrimonio con Clever, con el que tiene 3 hijos; Aluska, de trece años, Gustavo de 11 y Abestón de 9.

La vida con Clever transcurrió normal. El dirigía un pequeño negocio familiar de vinos caseros y ella cuidaba de los niños y el hogar…Pero no duró. Unos años después, descubre que Clever mantenía relaciones estables con una de sus mejores amigas de la infancia y deciden separarse.

A partir de entonces emprende una tenaz lucha por mantener la estabilidad de los estudios de sus hijos, por lo que se empleó de camarera y vendedora de artesanía. Un tiempo después se traslada a Sao Paulo, segunda ciudad en importancia del país, para trabajar como cuidadora de niños.

En ese tiempo conoce a Domingos, un ciudadano de Angola, que le invita a viajar con él a Luanda, su capital, y queda prendada de ella.

_ Cuando visite Angola quede gratamente impresionada por esa gente. A pesar de la grave situación económica y los destrozos de la guerra, se mostraban alegres y con muchas ansias de vivir. Creo que bailaban hasta con el sonido del tiroteo y las bombas_.

Cuando regresa a su país, Aparecida vuelve a su ciudad de origen y trabaja durante un año como secretaria en un despacho de Abogados.

Esta mujer de andar tranquilo, pero fuerte carácter, nos refiere que siempre quiso estudiar la carera de derecho, pero era sólo una ilusión, como la de querer alcanzar el cielo.

_ En mi país, los pobres no podemos estudiar en la Universidad. Eso es un privilegio para los que tienen dinero. Cuesta mucho estudiar en Brasil_.

Finalmente, con la ayuda de un conocido comienza el curso de técnicas agrícolas. Unos días después ese mismo conocido es quien le propone hacer el viaje a Madrid por unos pocos dólares que, según él le arreglarían la vida.

_ La cárcel es pesada. Es tiempo perdido de la vida. Es desatención a los hijos y a la familia. Pero ya no se puede remediar. Hay que buscar alternativas para hacerla menos pesada y llevadera, aunque estoy segura, ese peso lo llevaré toda la vida_.

“El acto de un instante puede determinar la pesadumbre de toda una vida”, no la conoció Aparecida por los libros, sino por la realidad misma.

Entrevista realizada por Josefa Buzzi el 23 de mayo de 1997 en la antigua cárcel madrileña de Carabanchel.

No hay comentarios:

Buscador

Google